lunes, 7 de julio de 2008

Comerse los pellejos. Despellejarse, como forma de volverse hacia adentro, encontrarse. Se arranca la piel de los dedos, la tritura y la traga y toda su materialidad transita por su esófago hasta llegar a su estómago. Es ella dentro de ella misma. ¿Pero acaso no se entiende? ¡A la mierda con los psicólogos que aman la “retrospectividad-removedora-revisionista”! Quieren saber si la violó algún primo, si cree que se está autodestruyendo ¡A la mierda! Es inefable...eso es lo que pasa. Muchas veces se preguntó cómo se ve el bicho bolita hecho bolita, en su pura interioridad, oscura y terrible. Y hay veces que desea hacerse bolita, ligarse, empalmarse a ella misma. Tiene ojos intestinales, y no sólo intestinales. En cada uno de sus órganos vitales hay ojos. Es impronunciable, eso es lo que pasa. ¿Cómo decir lo indecible? El despellejamiento es su mejor metáfora. Su propio desgarramiento, el grito silenciado, aquel que no se escucha porque sólo se siente. ¿No se escucha? ¿Acaso sus dedos no lo dicen? ¿No dicen? Lo aúllan, lo braman. Ella quiere decir lo inefable...aunque le cueste cordura.

No hay comentarios: