-El otro día vino Diana, ¿la viste? Tenía puesto un vestido con sarpullido, ¿qué sería? ¿Sarampión? Pobre, lo debería poner en cuarentena, mirá si la contagia...ella es linda igual, ¿es linda, no? Estoy pensando en proponerle casamiento, ¡las ganas que tengo de verla con tulipanes en la cabeza! Una cortina de tulipanes, ¿estamos en época de tulipanes?
-Las fresias. Las fresias son lindas...en mi casa teníamos un jardín lleno de fresias, y más atrás estaba el ficus, ¡alto el ficus!
-Sí, con tulipanes y un vestido que de tan azul de frío, ¿no?
-Aunque yo prefiero el verano eh, podés andar descalzo, recuperás el diálogo con el piso, ¿viste?...qué sé yo. Ah, pero lo que me molesta son los mosquitos, que sobrevivan a base de sustancia humana me da rabia, ¿entendés? Uno no anda por ahí deglutiendo mosquitos...bueno, te podrás comer alguna vaca, alguna gallina quizá. Pero los mosquitos...¡no hay derecho!
-Claro, la otra vez le dije a la señora Julia que el churrasco estaba sobreee...¿cómo es? Cuando está muy cocido, ¡pero pucha! ¿Cómo se decía? Sobre-algo era...bueno, que estaba muy duro, ¿viste? Y se lo llevó y me sirvió más sopa, pero nunca me volvió a traer el churrasco. ¿Debería quejarme?...Sí, yo creo que debería quejarme.
-Los mosquitos no tendrían que tener derecho...tendrían que estar fuera de todo parámetro antropocéntrico. Había un autor...esteee, se me escapan los nombres. Ese es un problema, ¿no? La de malas interpretaciones que habría si viviéramos olvidándonos los nombres. O confundiéndolos...sabés que el otro día hablaba con Joaquín y le contaba que Marita falleció, así de un momento al otro, no sé bien qué le agarró, pobre...cuestión que se le paró el corazón. Pero claro, resulta que la que falleció era Esther, me acordé unos días después de que me había equivocado el nombre...igual Joaquín ya se habrá enterado.
-¿Hay libro de quejas? Tenemos libro de quejas acá, ¿no? Porque yo quiero dejar asentado lo que pasó, ¿qué te parece? Y después decirle a la señora Julia que para el casamiento prepare algo, así...rapidito, no sé, unos canapés, salchichitas con mostaza, ¡qué ricas las salchichitas con mostaza! Pero nada de churrascos. No, no...a ver si otra vez me los haceee...duros, y tengo que volver a firmar en el libro. Ah, podría cambiar la firma, ¿no? No había pensado en eso...
-Ah, me acordé. Peter Singer...¡el autor! Singer se llamaba. Decía que todo lo viviente, todo pero todo eh, tenía que ser considerado por igual desde el momento en que el sufrimiento existe para mí, para la vaca y para ese mosquito también. Miralo, cómo vuela y zumba impunemente...
-No sabés cuánto sufro últimamente. Es un sufrimiento extraño...no le encuentro la causa todavía, creo que tiene algo que ver con la angustia, y además tengo sueño ¡y calor! ¡Lo que sufro el calor! Che, cómo me pica el brazo...¿qué hay acá, garrapatas? Voy a ver si cuando vuelva a visitarme Diana le digo, tengo que ensayarlo...impostar la voz. Tendría que ver unas cuantas películas de ficción hollywoodense, ¿no? Quiero aprender a pedir casamiento con voz grave y sin que me tiemble...
-No sé en qué noticiero el otro día pasaron algo de un terremoto, por Asia creo. La cantidad de gente que muere cuando la tierra tiembla che. Ah, ya me acordé, sobrecocido...
-...
-Sobrecocido estaba tu churrasco.



